
Ver al director finés es encontrarse con sus recursos. La inutilidad del sistema banquero, la historia de los perdedores del sistema, los malos, las filmaciones en autos que las evidencia que están hechas en estudios, las resoluciones de situaciones delicadas a través de no mostrarlas, la cámara fija, entre otras. Pero en cada película siempre aparece la redención a través de lo cotidiano, a sobreponerse a la dura realidad del sistema, y siempre nos deja un humor trágico, pero logrado de la empatía con el personaje. Esta vez fue "Nubes pasajeras", pero el título es lo de menos, Aki es lo relevante y cualquiera de él me viene bien.